El cambio que quiere llevarse la memoria

En la sesión del jueves 4 de mayo en la Legislatura porteña se vivió un hecho triste y lamentable, para la política y para la democracia: El bloque PRO frenó una iniciativa del FPV acompañada por toda la oposición que repudiaba el fallo de la Corte Suprema que otorga el beneficio del 2 x 1 a genocidas.
Es cierto que soplan vientos de cambio, un cambio que se está llevando puestos de trabajo, salarios, instituciones y políticas de Estado.
No es una casualidad que ahora aparezca este fallo de la Corte. De lo que se trata es de ejemplificar que acá ha habido una modificación en la correlación de fuerzas en nuestro país, para que vuelvan a mandar los más poderosos.
Un presidente de la Nación que no llama a las Abuelas cuando aparece un nieto, que cuestiona las cifras de desaparecidos, que habla de guerra sucia para justificar el terrorismo de Estado, que no emite una palabra cuando los genocidas se van a sus casas, va marcando la política de este gobierno.
Es en ese contexto que se dicta este fallo vergonzoso desde lo jurídico y denigrante desde lo ético. Pero la Corte le hace un favor a la política: demuestra que no somos todos lo mismo. Porque ni la mente más afiebrada podía pensar un fallo de estas características en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Afortunadamente la conciencia colectiva que hemos alcanzado evitará estos retrocesos. Quedó demostrado en la histórica movilización a la Plaza, que nos encontró unidos frente a un Gobierno que fomenta el negacionismo.
Tenemos suerte, porque el ejemplo de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo nos hace entender que la pelea es grande y un tropezón, por más grande y doloroso que sea, no nos va a detener. Porque nosotros con los genocidas y asesinos de nuestros padres, de nuestros hijos, de nuestros hermanos y de nuestros compañeros no nos reconciliamos.